Industrias Metálicas CAFER, celebra dignamente, en
el año 2004, su Jubileo de Oro. Han sido 50 años
de vida, lapso en el cual, esta importante firma carrocera
ha aportado su esfuerzo al desarrollo de México.
Fue el día 4 de Julio de 1954 la fecha de la fundación
de CAFER, no obstante como suele suceder en pocas ocasiones,
el nacimiento de una empresa cuenta con antecedentes diversos
que a la larga conformarán su identidad. Así
los origenes de CAFER pueden rastrearse en la década
de los 40s, cuando se obtuvieron los conocimientos
y la solvencia necesaria para materializar un sueño:
contar con una firma propia que le permitiera ofrecer una
vida con mayores oportunidades para sus familias.
Una vez dados los primeros pasos, eligieron las calles de
Tláloc y Tizoc, en la Colonia Anáhuac, para
ubicar el Taller. Ahí nació la empresa DuFer,
S.A. de C.V.. Se empezó a trabajar duro, en esa época
el transporte de pasaje y de mercancías era escaso.
La Ciudad de México aunque ya comenzaba a mostrar
visos de una gran ciudad, era un pálido reflejo de
lo que es hoy, y la economía apenas empezaba a mostrar
los primeros frutos del proyecto industrial que impulsó
el presidente Miguel Alemán, así que la producción
en los inicios fue de una a dos carrocerías a la
semana, el trabajo era casi artesanal, eran recomendados
por clientes de lecherías y mudanzas.
Nace
CAFER
Después
se decide formar CAFER, S.A. , continuaron y así
el 4 de Julio de 1960 nace la firma. La flamante empresa,
con nuevos ánimos empieza a obtener nuevos contratos
por lo que se reubican en la Calle de Lago Como No. 120
en la misma Colonia Anáhuac. Se logró incrementar
su producción hasta de 4 a 5 unidades a la semana,
el crecimiento requirió de una nueva sociedad llamada
Carrocerías Especiales, con una sucursal en la colonia
San Simón. En esta época CAFER consigue como
cliente a la firma paraestatal Lechera Nacional (Conasupo),
así como a Dodge Lajud Motors y Sustaeta Motors.
Nuevos
Clientes de Importancia
Es
en esta etapa cuando el crecimiento de CAFER logra consolidarse
al obtener contratos con firmas botelleras, en especial
Pato Pascual, así mismo con la mueblera Lerdo Chiquito
origen de lo que más tarde sería llamada Salinas
y Rocha.
Una
nueva etapa
Bajo
la dirección del nuevo timonel, y en concordancia
con la creciente economía mexicana, CAFER despunta
aún más e inicia acciones tendentes a participar
en los mercados del pasaje urbano y suburbano, tanto en
la capital como en el interior del país. Los nuevos
planes logran que la empresa alcance a producir y colocar
360 unidades carrozadas sobre chasisses coraza, ubicándose
ya como una de las carroceras con mayor prestigio en el
país.
Las
agencias automovilísticas también fueron clientes
de CAFER entre los años 1973/75. Entre ellas se encontraban
Gran Motor, Bermor Automotriz , Mariscal Motors y Kahan
Automotriz.
Continua
la expansión
La
manera de hacer carrocerías, así como la creciente
producción, requieren que CAFER busque un nuevo domicilio,
pues el actual es insuficiente. Aquella empresa pequeña
y artesanal que dio sus primeros pasos con dificultad en
el decenio de los 50's ya es mayor de edad y con mayores
responsabilidades, pues el mismo crecimiento de los mercados
se ha incorporado una mayor competencia.
Se selecciona el Parque Industrial Cuamatla, en Cuautitlán,
Izcalli en el Edo. de Méx. como el indicado para
albergar las nuevas instalaciones, las que cuentan ya con
el equipo más moderno y un estudio de diseño
que le permite una mayor flexibilidad, tal y como lo exigen
las circunstancias de un tiempo que cada vez transcurre
con mayor velocidad.
En el año de 1981, CAFER, bajo la nueva razón
social de Industrias Metálicas CAFER, se instala
en la Calle Antoine Lavoisier número 18, donde en
un breve lapso incrementa su producción de cinco
a 15 unidades diarias. Uno de sus productos que mayor demanda
tiene es la vanette, un producto de tal calidad y reciedumbre
que hasta la fecha es posible detectarla circulando por
las calles con la carrocería intacta.
Nuevos
Productos
En
pleno auge, CAFER también produce cajas secas y cajas
mudanceras. Logra importantes acuerdos comerciales con empresas
de importancia como por ejemplo Gayosso, Galletera Mexicana,
Elektra, Salinas y Rocha y Hérdez. Asimismo se encarga
de acondicionar las casetas para las pick-ups de Teléfonos
de México y la Compañía de Luz y Fuerza
del Centro, y ambulancias para el Instituto Mexicano del
Seguro Social. También se continuó con la
producción de vehículos para el transporte
escolar, como se había hecho desde 1965.
Ya en el año de 1983, dado el rápido crecimiento
de la capital del país y otras ciudades de importancia,
la necesidad de transporte se hace más patente, por
lo que se introduce el servicio de microbuses. Este hecho
es aprovechado perfectamente por CAFER, que logra colocar
una buena cantidad de unidades en el mercado. Se producen
entonces entre doce y quince unidades semanales y no se
abandona el carrozado de autobuses, de los cuales salen
cinco unidades por semana.
CAFER había logrado ya una producción masiva,
sirviendo a diversas líneas de autotransportistas
urbanos, así como agencias distribuidoras.
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